Ideas prácticas

05-08-2021

Trucos expertos para sacarle todo el partido a la parrilla en tu establecimiento

Un electrodoméstico como este es un recurso muy útil para dar dinamismo a la oferta del local y, así, ofrecer a los clientes una razón más para visitarnos. ¿Cómo mantenerla en perfecto estado y para qué emplearla? Allá vamos.

Parece mentira el juego que un solo electrodoméstico puede dar a un bar o restaurante. Una parrilla, por ejemplo, puede servir para diferenciar la oferta del local, ofrecer algo nuevo a los clientes y, por tanto, aumentar las cifras de ventas y el volumen de visitas.


Ahora bien, ¿cómo sacar el máximo partido a un recurso así? Si te has animado a incorporar una parrilla a tu establecimiento, hay dos cuestiones principales a tener en cuenta: cómo mantenerla y cuidarla y qué hacer con ella, es decir, para qué emplearla.


Cómo mantener y limpiar la parrilla


La limpieza y cuidado de los electrodomésticos e instalaciones es uno de los quehaceres más importantes (y a veces ingratos) de la hostelería. Pero es crucial para el buen estado y funcionamiento del local.



Limpiar la parrilla a diario será una tarea que nuestro equipo deberá incorporar a sus rutinas. ¿Cómo hacerlo? Aquí van unos trucos básicos e infalibles.


  1. Límpiala cuando esté caliente, para eliminar fácilmente los restos de comida.
  2. Si vas a usar rasquetas, asegúrate de que sean de teflón, para no rayar la parrilla.
  3. Cuando termines, rocíala con una mezcla de agua caliente con zumo de limón y vinagre (los limpiadores universales). Pasados unos minutos, seca el exceso de agua con un paño.
  4. Antes de cerrar el local por vacaciones o antes del día de descanso, baña la parrilla con una capa de aceite de oliva. Ayudarás a mantener su buen estado.
  5. Cuando vuelvas a emplearla, déjala funcionando a la temperatura mínima durante unos 45 minutos. Esto contribuirá a evitar averías.


¿Tu parrilla cuenta con zonas de acero inoxidable? Límpialo con un jabón de pH neutro, que no resultará abrasivo, emplea agua templada, y utiliza bayetas de algodón en lugar de estropajos, para no dañar la superficie.


Un par de detalles más:


  • Si tu parrilla es eléctrica, ve con cuidado a la hora de limpiar y evita que el agua se filtre entre las piezas, para no provocar cortocircuitos.
  • Si has elegido una parrilla de gas, recuerda también limpiar el quemador y los laterales de la cámara de combustión con ayuda de un rascador. Según el modelo, es probable que tengas que desmontar los perfiles de la parrilla para esta tarea, pero será un proceso sencillo y mecánico.


Para qué utilizar la parrilla en tu restaurante



La parrilla es un recurso perfecto para cocinar sano, sabroso y rápido. Podemos organizar en el local jornadas temáticas con la parrilla como protagonista, pues sus posibilidades son infinitas:


Pescados


En verano, son los los grandes protagonistas. Funcionan bien en brochetas, en lomos (como los del salmón) o en los clásicos espetos, como los de sardinas, que potencian muchísimo su sabor al fuego. Unas pocas especias serán suficientes para darles un toque diferente a un producto que, de por sí, gana más que ningún otro a la parrilla. 


Carnes


Son las reinas de la barbacoa y no podemos dejarlas de lado cuando de parrilla se trata. Las hamburguesas gourmet, que llevan tantos años liderando las tendencias gastronómicas, son una excelente elección para este tipo de cocción (más aún si las acompañamos con un pan crujiente, calentando también en las brasas). También podrás conquistar a los clientes con otras carnes como chuletones, bistecs, chorizos o costillares.


Verduras


Entrantes como los rollitos de calabacín rellenos de queso de cabra y pasados por la parrilla, son toda una delicia. También puedes ganarte el corazón de los comensales con otras verduras, como los tomates asados, los champiñones, los pimientos o la cebolla. Algunas, incluso, pueden funcionar a la perfección con una salsa tradicional para barbacoas, como la romesco. Son propuestas fáciles de incorporar a la carta, lo que dará dinamismo a la oferta del bar o restaurante y ofrecerá a los clientes algo nuevo, una razón más para visitarnos.


Por último, es importante recordar que, para evitar la contaminación alimentaria (y dar cabida en nuestra oferta a comensales con intolerancias o dietas específicas, como celiacos, vegetarianos, etc.) será útil contar con dos parrillas. Igualmente, esta es una opción de lo más recomendable para evitar que los sabores se mezclen y que nuestro plato de verduras a la parrilla tenga un regusto a carne o pescado.

Si tu parrilla es eléctrica, ve con cuidado a la hora de limpiar y evita que el agua se filtre entre las piezas, para no provocar cortocircuitos.

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