Entrevista a Laura Rubio de Lar

25 May 20 - 17:30

Entrevista a Laura Rubio (Lar): “Nuestra idea no ha sido original, original ha sido la respuesta. El único consejo que puedo dar es ser optimista”.

Después de vender 30.000 euros en bonos de menús, Laura y Miguel han salvado su restaurante

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Miguel Justo y Laura Rubio abrieron hace quince años su restaurante de cocina tradicional Lar en la calle Amistad de Bilbao. Nunca imaginaron que aquello podría ser un presagio. Porque es la amistad —la de los clientes habituales de Lar— la que les ha salvado del cierre. Porque supieron reaccionar antes de bajar la persiana para siempre y acudieron a sus clientes y amigos: pusieron en marcha una venta de bonos prepago de menús para que disfrutaran de ellos cuando el local volviera a abrir. En solo una semana ya ha recaudado cerca de 30.000 euros, y, con ellos, ha asegurado la continuidad de su negocio.


Hablamos con Laura, co-propietaria y cocinera del Lar, sobre este inesperado giro que ha dado su vida, gracias a un público fiel y agradecido por las alegrías que le ha proporcionado Lar durante estos años. Porque Miguel y Laura han pasado de estar a las puertas de la bancarrota a salvar su restaurante. 


¿Habéis pasado de veros a las puertas del cierre a recibir esta gran inyección que os permitirá continuar. ¿Cómo se siente uno cuando la vida le da esta alegría?


Ha sido tremendo, un salto brutal. Porque cuando empezó esto (el estado de alarma) no pensábamos que iba a durar tanto. Se nos escapaba un poco a todos lo que iba a ocurrir. De repente el negocio está cerrado, tienes que seguir afrontando gastos y no sabes lo que va a pasar. Surgió esta idea y la respuesta ha sido maravillosa. ¿Cómo nos sentimos? Abrumados ante una respuesta tan tremenda y tan maravillosa.


Cuando los medios empezaron a hacerse eco de esta historia ya habíais recaudado casi 30.000 euros. ¿Cuántos bonos lleváis vendidos, a día de hoy?


Hemos superado esos 30.000 y seguimos con mensajes de Bizum que nos dicen que superamos los límites de ingresos. Seguimos recibiendo mensajes de apoyo y vendiendo bonos, también a través de transferencias. No hemos parado y la respuesta sigue creciendo. 


Suponemos que tampoco esperabáis que la noticia saltara a los medios de esta forma y convertiros en una historia viral… 


Imagínate. Ya estábamos sorprendidos por la respuesta de nuestra clientela, amigos, familiares y todos los que nos han apoyado y además ver la repercusión mediática que hemos tenido es tremendo. Nosotros estamos acostumbrados a nuestro núcleo, a estar con nuestros clientes en casa. Y de repente televisión, radio… hemos estado en Antena 3,  en Cuatro, en laSexta, en Telecinco, en TVE y en muchas emisoras de radio.


Quizás sea por ese componente humano que tiene esta historia, ¿no?


Estoy inmensamente orgullosa de vivir esto porque realmente, todos tenemos ansia de poder contar algo bonito. Después de tantos días, todo se ve muy negro, todos estamos pasando en nuestras casas momentos de angustia con nuestro trabajo, nuestra familia… Y de repente, que surja algo tan bonito, una respuesta tan grande y de esperanza, es un chute de energía para nosotros y para los que nos están viendo. Es algo que se transmite y la gente se empapa de ello. Después de verlo tan oscuro, ahora hay una luz maravillosa.


¿Habéis detectado ventas de bonos a nuevos clientes, a raíz de esta viralidad? ¿Creéis que esta historia os servirá para captar más público?


Sí. La respuesta mayoritaria que hemos tenido es de nuestra clientela pero como hemos comentado, esto se ha viralizado muchísimo. Ellos han mandado el mensaje a otros y hemos recibido respuesta de todas partes a nivel nacional, pero también del extranjero. Varios casos de gente de fuera que no conoce la ciudad pero que nos va a comprar bonos para conocernos, comer en nuestra casa y luego conocer la ciudad. Hay mucha gente que no conocemos personalmente que han decidido comprarnos los bonos para ayudar, aportar y disfrutarlos.


¿Qué previsión suponen para el negocio esos bonos que ya habéis vendido? ¿Durante cuánto tiempo podrías poner el cartel de ‘lleno’?


Tenemos un local muy pequeño, de solo seis mesas. Yo creo que ya tenemos hasta finales de 2021 lleno. De momento no podemos trabajar hasta el día 25 de mayo. Solo nos admitían trabajar con una mesa y dos personas, así que de momento es inviable abrir. Pero el 25 de mayo empezaremos con mucha fuerza y muchas ganas. Deseando saludar a esos habituales y darlo todo. 


¿En qué consisten estos bonos prepago? Nos ha llamado mucho la atención ese Menú ‘Lo que yo te diga’...


Hemos hecho bonos de diez menús por un precio de 300 euros y de cinco menús por un precio de 200 euros. En cuanto al ‘Lo que yo te diga’, es nuestra forma de trabajar de siempre. No tenemos carta escrita. Nosotros trabajamos con producto de temporada, con producto del día… En Lar tienes que dejarte llevar. Hay que dejarse recomendar y aconsejar para disfrutar. Para los menús no hay previsión, trabajaremos con el producto del día (o de la temporada) y todo depende de él. No hay límite para gastarlo, lo puedes ir disfrutando poco a poco. También como si fuera un saldo. No vamos a poner absolutamente ningún pero.


¿Cómo es la cocina de Lar? ¿Cómo definirías la propuesta gastronómica?


Es una cocina de mercado, pero sobre todo una cocina de cuchara. Haciendo gala de esos platos de cuchara que muchas veces hemos perdido. Es una cocina de mimar el producto mucho. Es una cocina tradicional, con esos toques que vamos aportando. Pero principalmente, es una cocina “de siempre”.


¿Qué le da Lar a vuestro público para que se haya movilizado de esa forma y así impedir el cierre?


Tenemos un local muy pequeñito. Yo soy la que está siempre un poquito más resguardada porque soy la que está en los pucheros. Pero al tener seis mesas lo que nos garantiza eso es mucha cercanía con los clientes. Es un tú a tú. Los conocemos a todos por nombre y apellido, sabemos cómo se llama su marido, su mujer, sus hijos… Es esa cercanía lo que les da Lar. También hay algo muy bonito en nuestro local que es cómo se comunican entre las mesas. Al final se van conociendo entre ellos. Es una relación súper bonita. Y me parece que esto en pocos sitios se consigue. A Miguel, que es el que está fuera atendiendo, le apasiona también su trabajo, disfruta mucho. Si estás feliz y a gusto haciendo tu trabajo, eso se transmite. Y al final surgen cosas tan bonitas como esto que nos ha pasado.


Tenéis una relación muy estrecha, como cuentas, con vuestros clientes. Tanto es así que las mesas llevan los nombres de los habituales, en lugar de números.


Nuestro restaurante es nuestra casa. A mi no me cantan las comandas en cocina diciendo “en la mesa uno son tres personas y quieren esto”. A mi me dicen: “te canto la mesa de Antonio, ha venido con fulanito y menganito”.  O la mesa de Javier, de Inma, de Natalia, de Guillermo… La atención en las mesas es de tú a tú. 



Aunque roten y venga gente de fuera...


Con el que viene de fuera al final también empiezas a entablar conversación. Nosotros hemos ido adquiriendo clientes con los años que son gente de fuera que han venido de vacaciones y seguimos manteniendo el contacto con ellos. Ellos vuelven a Bilbao y vienen a casa.


Lleváis quince años al frente de Lar. ¿Cómo se ha ido forjando esa relación de amistad con los clientes?


No son pocos pero sí que hay gente a la que le choca que se cree este vínculo tan fuerte, para los que esos quince años quizás se quedan un poco cortos. Somos así. Nos mostramos como somos, no hay un trato diferente con nadie. Jugamos con esa verdad y con la verdad de lo que vendemos y lo que aportamos.


Curiosamente, el bar está ubicado en la calle amistad. No sé si ahora lo véis como un presagio.



Lo hemos hablado muchas veces. La verdad es que la calle amistad es un nombre precioso para abrir un bar o un restaurante. Siempre hemos dicho que la calle hace honor a ese nombre porque tenemos relación con todos los que están allí y los conozco no por el nombre de sus negocios, sino por sus nombres. Nos llevamos todos muy bien. 


Sin amigos esto no habría sido posible... ¿Cómo es esa comunidad de Lar?


Los habituales han sido nuestro gran empujón. Ver cómo te levantan cuando te faltan las fuerzas… Ellos han estado ahí desde que levantamos la persiana y han estado ahora cuando estábamos temblorosos pensando en bajarla. Y siguen estando ahí. Me va a faltar tiempo para manifestar lo agradecidos que estamos. Solo de pensarlo me emociono. La historia es preciosa, han pasado la frontera de clientes para ser amigos y al final sentirlos como familia. Hay que vivir esto. Siempre les hemos sentido cerca. Siempre hemos notado que nuestra casa era un sitio peculiar. Hay gente por ejemplo de Mallorca que hace parada habitual una vez al año en Lar. Nuestra comunidad es de todas las edades, de todos los lugares… Hay cabida para todos. 


Por lo que estamos viendo de la hostelería durante la crisis, reaccionar es incluso más urgente que reinventarse… ¿Qué consejos darías a los hosteleros, usuarios de Rentabilibar, que lo están pasando mal?


Nuestra idea no ha sido original, original ha sido la respuesta. El único consejo que puedo dar es ser optimista. Hay que mirarlo todo de la mejor forma posible porque no nos podemos hundir. Necesitamos un poco de luz, y mirar a esa luz. Yo puedo decir que lo he visto muy negro y he tenido la suerte gracias a este empujón de ver la luz. Lo que esto me demuestra es que siempre hay gente dispuesta a ayudar. Que cuando todo se está yendo un poco al traste siempre hay alguien que ayuda. Y es lo que nos ha pasado a nosotros. La situación es difícil pero poco a poco todos vamos a salir adelante. Hay que poner una sonrisa, pensar que todos los días sale el sol y a partir de ahí empezar a remar. 


¿Quieres añadir algo más? Este es tu altavoz


Queremos insistir en el agradecimiento que sentimos hacia todos los que nos han apoyado en esta aventura. Porque es una aventura desde que levantamos la persiana hace quince años. Y gracias a ellos podemos seguir disfrutando de nuestro sueño que es nuestro negocio. Me encantaría ver la calle amistad con sus lonjas y locales abiertos. Y en todas las calles, con todos los negocios floreciendo y que volvamos a esa preciosa normalidad que teníamos. 




Si estás feliz y a gusto haciendo tu trabajo, eso se transmite. Y al final surgen cosas tan bonitas como esto que nos ha pasado.

Mahou - San Miguel

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