Entrevista a Javier Olmedo de La Noche en Vivo

22 Jul 20 - 00:00

Entrevista a Javier Olmedo (La Noche en Vivo): “Si se caen las salas de conciertos no hay industria musical”

Javier Olmedo es gerente de La Noche en Vivo, la primera asociación de salas de conciertos de España. Charlamos con él sobre la relevancia de este sector para la cultura, la hostelería y el turismo.

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Ni el mejor de los sistemas de reproducción de sonido puede igualar esa sensación mágica que produce ver tocar a un grupo y sentir el poder de la música en vivo. Es lo que reivindican más de 50 salas de espectáculos y música en vivo de Madrid agrupadas desde 2001 en la asociación La Noche en Vivo, con su actual campaña #somoslanocheenvivo. Que nada es comparable a la emoción de vivirlo en persona. Que la cercanía con los músicos que aportan estas salas hace de la experiencia algo inolvidable. Y que las salas son las que hacen latir el corazón de la ciudad.


Hablamos con Javier Olmedo, gerente de La Noche en Vivo, sobre la importancia de la música en vivo y de estas salas en el panorama cultural de cualquier urbe, como Madrid. Pero también de la relevancia de la actividad del ocio nocturno para los sectores de la hostelería y del turismo.


La Noche en Vivo surge en 2001. ¿Qué impulsó a las salas a asociarse?


La asociación nace como todas normalmente, cuando un agente ha identificado un problema y se tiene que reunir para solucionarlo, porque individualmente no puede hacerlo. En este caso, en el 2001, veníamos de un problema con una zona limitada de hostelería de Madrid, que era el Barrio de las Letras. Había problemas vecinales, porque querían cerrar unos espacios nocturnos. Se pusieron en contacto unas cuantas salas que había por la zona, empezaron a hablar entre ellos y descubrieron que tenían problemas comunes: por la actividad que realizan y por el entorno. De esa pequeña fase en la que estaban implicados unos locales de una zona muy particular de Madrid se pasó a llamar a otros colaboradores que tenían otras salas y ese fue el germen de La Noche en Vivo. Fue la primera asociación en España de salas de conciertos e incluso al principio también participaron en la creación salas de fuera de Madrid. Fue por una causa muy particular, local. Poco a poco fue creciendo y dinamizándose de otra manera, pero ese fue el origen.


El origen fue solucionar este problema en el Barrio de las Letras pero como comenta, después crecen ¿persiguiendo qué objetivos?


Los objetivos fundamentales son reivindicar la cultura y nuestros espacios como espacios culturales ante las administraciones y ser un interlocutor válido. Constituirnos profesionalmente para arreglar muchas cosas que hay que solucionar con la administración. Tanto la problemática de la hostelería como la cultural que vemos que lleva aparejada nuestra actividad de música en directo. Porque es muy diferente a otra parte de la hostelería. Tiene un recorrido diferente de lo que es una hostelería tradicional. Esa interlocución conjunta es lo que hace la fuerza y lo que permite desarrollar luego proyectos comunes en colaboración con las administraciones o con marcas como Mahou San Miguel, por poner un ejemplo.


Aunque ya han conseguido algunos logros, como el reconocimiento como Salas de Patrimonio Cultural de la Ciudad de Madrid. ¿Cuánto trabajo hay detrás de un hito como este?


Miles de horas de trabajo y muchos años. Cuando comenzamos en 2001 la gente no entendía que la actividad de la música en directo era cultura. Entendían la cultura musical como cerrada a espacios muy tradicionales y con otras músicas mucho más tradicionales. Las músicas actuales no estaban consideradas como parte de la cultura. La primera reivindicación era que a finales del siglo XX esta música y el hecho de hacer esos conciertos en directo no estaba reconocido como cultura. Ha sido un camino muy difícil, de hablar con mucha gente, de concienciar y, sobre todo, dar una imagen de seriedad y responsabilidad por parte de las salas. Enseñar el trabajo de todo lo que se está realizando y demostrar la parte cultural que ofrecemos a la ciudadanía. Cómo somos el nicho del tejido cultural sin el que es imposible que haya artistas. Nosotros somos las casas donde nacen, donde desarrollan sus proyectos y donde muchos de ellos pasan la mayoría de su existencia porque no pasan al escalafón siguiente en cuanto a popularidad. Ese reconocimiento de patrimonio cultural, que además es la primera iniciativa así que se ha desarrollado en España, implica que el Ayuntamiento de Madrid reconozca a un número de salas que por su trayectoria a lo largo de los años y su programación tienen que ser mencionadas. 



La campaña #somoslanocheenvivo pone especial atención en las sensaciones que provoca en el público la música en vivo. Pero, ¿cuál es el punto fuerte de las salas frente a otros espacios para disfrutar de conciertos?


En relación con el público, el punto fuerte es justamente lo que transmitimos en la campaña: la emoción que se produce en nuestros espacios es incomparable a la que se produce en otros por la cercanía con el artista. No lo estás viendo a 300 metros y por una pantalla, como en un festival. Además, provoca un hábito de socialización. Ir a un concierto es algo que se hace en compañía. Hemos observado estudiando los hábitos de consumo que el 90% de nuestro público viene acompañado. El 70% viene con amigos y un 20% con parejas. Ir a las salas es un hábito muy cercano, en todos los sentidos; en el contacto con el público pero también hay una cercanía  geográfica, en cuanto que bajas de tu casa y a dos manzanas tienes un espacio así. Y sobre todo las emociones que transmiten esos conciertos en cercanía no se producen en otros espacios. Puedes escuchar a un artista como respira, escuchar un silencio impresionante, el respeto que se da en conciertos de jazz, de cantautores… Creo que son sentimientos muy difíciles de encontrar en otros espacios mucho más amplios, que tendrán sus otras particularidades también positivas.


La idea, pues, es que la música llega más al público en una sala...


Yo creo que la música es mucho más pura en estos espacios. Los artistas se sienten mucho más libres, también. Prueban muchos repertorios. Muchas grandes canciones se prueban antes de grabarse en pequeños espacios, para ver si funcionan con poca gente. Porque el público ve al artista cerca pero también el artista ve al público y está viendo si funciona una canción o si gusta cómo la está interpretando. El punch de las salas es ese camino de ida y vuelta entre público y artista. Esa emoción se transmite también al artista. Muchos artistas que suben a otro escalafón están deseando volver a las salas. De hecho nosotros tenemos muchas programaciones de artistas muy grandes que vuelven a nuestros espacios, públicamente o de forma privada (en celebraciones). Ellos también necesitan estar sobre ese escalón a cuarenta centímetros del público porque eso no lo sienten en otros espacios. Ver la cara de felicidad del público y cómo se emocionan. Es un punto de encuentro maravilloso y se crea una magia en estos espacios muy particular. Y los artistas son mucho más libres. Sus repertorios no están ajustados a los límites de tiempo que tienen en un festival. En las salas pueden medir los tiempos de las canciones y sus repertorios.


Además de todo lo que aporta al público, ¿qué aporta al local? ¿Es una línea de negocio rentable?


Si quieres ganar dinero yo no te recomendaría meterte en la actividad de la música en directo. Hay otras fórmulas en hostelería mucho más fáciles y sobre todo menos problemáticas. Ahora mismo somos 54 asociados y son unos enamorados de la música. La particularidad que tienen los gerentes y la gente que trabaja en estas salas es que sienten amor por la música en directo y ese amor les hace muchas veces perder dinero. Porque no siempre es rentable programar música en directo. Hay que buscar la rentabilidad de las salas con unas horas posteriores más de clubbing. El horario de música en directo la mayoría de las veces no compensa económicamente. Se hace porque te gusta hacerlo y porque eres un fanático. Desde luego te posiciona más la sala en la ciudad, por la promoción, porque la gente habla de ti en redes sociales… Pero el negocio de hostelería puro y duro sería más fácil porque la sala de música en directo tiene unos gastos que aquel no tiene. 


Tenéis una amplia experiencia en la promoción de estos locales a través de redes sociales y medios de comunicación. ¿Qué estrategia seguís para dar a conocer al público la actividad del sector y la importancia de las salas como foco de la música en Madrid?


Las redes sociales son fundamentales ahora mismo para cualquier estrategia de comunicación y de marketing. Además desde la asociación las cuidamos muchísimo. Tenemos una persona para comunicación general y otra que se dedica únicamente a las redes sociales. Nuestras redes tienen que transmitir al público pero también tienen que ayudar a las salas a posicionarse, a estar compenetrados para el lanzamiento y seguimiento de todo tipo de campañas. Ha habido que enseñar a algunos también la importancia de las redes sociales y cómo son fundamentales para atraer público. Hemos pasado a una comunicación muy diferente a la que había antes y a nivel de la asociación hemos tenido que incidir mucho en esto. Que ahora mismo este es el camino. Estamos viendo que las salas están haciendo un buen trabajo en redes sociales. #somoslanocheenvivo es la primera campaña que hemos hecho en conjunto haciendo un seguimiento individual de todos los socios y está teniendo muy buen resultado.


Además de acudir a las redes sociales, ¿qué estrategias son las más eficaces para atraer público a la sala una noche de concierto?


Lo primero es tener un buen producto. Pedimos a las salas que su programación tenga la mayor calidad posible, porque si no es muy difícil venderlo. Y también por esa cercanía de la que hablábamos. Si la gente va a una sala y se encuentra algo que no tiene calidad lo van a decir en las redes sociales y en dos semanas esa sala ha caído. Por eso, las salas tienen que cuidar las programaciones pero también publicitarlas bien en redes sociales. Deben estar atentas a las suyas y hacer un seguimiento de los artistas que están implicados en las programaciones, que también deberían promocionarlas. Y utilizar todos los canales comunicativos que hay. Nosotros seguimos con los tradicionales: en prensa, en radio, (sobre todo mucha radio local) etc. Es estar todo el tiempo pendiente e intentar aparecer en todos los sitios posibles. También hay que ofrecer algo diferente, además de calidad: una marca personal. Aunque haya cinco salas de jazz cada una tiene una particularidad que sus seguidores reconocen. Esa particularidad es lo que te aleja de los compañeros que están haciendo lo mismo. Hay que darle un toque de personalidad.



¿Qué papel tienen las salas en la industria musical? ¿Son buenas plataformas de lanzamiento para los artistas?


Si se caen las salas de conciertos no hay industria musical. El 80% de los artistas salen de las salas de música en directo, a no ser que estemos hablando de productos de un concurso de televisión o de una multinacional que lo haya creado. La responsabilidad de que nazcan los artistas y crezcan ahora mismo es de las salas de conciertos. Es la cuna de los artistas y donde muchos terminan. Por las salas de La Noche en Vivo pasaron el año pasado casi 47.000 artistas. De esos, son muy pocos los que pueden ir a pabellones de deportes o a festivales. Casi todo ese nicho de artistas gira aquí y trabaja únicamente en nuestras salas. Esto es como una pirámide: nosotros somos la base y arriba de todo están el Santiago Bernabéu o el WiZink Center. Si desaparece la base nadie va a poder ascender la pirámide para llegar a tocar en esos sitios. 


¿Y respecto a la economía de la ciudad, en general?


Aporta muchísimo. Nuestro papel es fundamental. Esos 47.000 artistas que te he comentado no van a tener otra forma de trabajar, otro circuito. Aportamos a la hostelería y a la cultura. Tenemos unas plantillas laborales superiores a las de hostelería: programador, técnico de sonido, técnico de luces… Tenemos todos esos puestos directos de trabajo y también indirectos. Con el grupo viene el que conduce la furgoneta o el manager. Están las imprentas que hacen los carteles. Además en las salas de música en directo hay mucho empleo joven, que es importante también. El empleo joven es el más maltratado. Los años que vienen van a ser muy difíciles para los jóvenes y es importante lo que ofrecemos en este sentido. También aportamos con la venta de entradas. El año pasado hubo 17.000 programaciones en salas de La Noche en Vivo, que representan un millón largo de entradas vendidas. Si la SGAE decía que en Madrid se estaban haciendo 22.000 conciertos al año y 17.000 son nuestros, hablamos de unas cifras que son una barbaridad. Es un motor económico, laboral, cultural y de integración dentro de la ciudad. Estas salas están dando vida y bombeando la cultura de la ciudad. 


Madrid es cita ineludible de muchos artistas, cuando están de gira en nuestro país. ¿Cómo influye esto en sectores como la hostelería o el turismo?


Tocar en Madrid y tener éxito en Madrid te abre las puertas a toda España. Los artistas toman un poco como referencia si han llenado El Sol o la Sala Caracol. La parte de la industria discográfica más importante se encuentra en Madrid y muchos artistas han querido hacer sus mejores shows aquí para que les vieran. Es fundamental para un artista tocar aquí y así lo entienden. Ven que es el circuito más lógico para darse a conocer si se quieren dedicar a la música profesionalmente. Es el inicio de todo su recorrido. Pero también es importante para el público. Tenemos muchísimo público visitante de fuera de Madrid porque somos un atractivo no solo cultural sino turístico. Tenemos circuitos diferenciados por género (como el de los tablaos, de los clubs, de pop-rock…). Ahora estamos en un 40% de público habitual en los conciertos que no es de Madrid. Y de ese 40% un 30% es nacional. Viene mucha gente a ver un concierto a La Riviera o a la Galileo-Galilei de provincias cercanas como Toledo o de Ciudad Real. Y si es fin de semana ya vienen a pernoctar. Esa gente que viene a un concierto está claro que va a dormir en un hotel, va a comer fuera, se va a ir de tapas a la Plaza Mayor, etc.


Son sectores que se retroalimentan...


Totalmente. Por eso funcionan muy bien, por ejemplo, los negocios de hostelería cercanos a una sala de conciertos. Es muy típico lo de la caña de antes o después. Incluso muchos hosteleros nos preguntan cuándo empiezan las programaciones porque ven cómo disminuyen también sus ingresos. Nuestra economía no se basa exclusivamente en lo que pasa en la sala sino que lo que aporta se reparte también por el barrio y por la ciudad. Nosotros también somos hostelería. No tenemos licencias de salas de música en vivo, sino de bar de copas con actuaciones musicales, de restaurante con espectáculos… Hay mucha tipología de licencias, pero realmente somos un sector hostelero. Solo que uno muy particular que se dedica a programar música en directo. Esa es la diferencia y también el handicap. Tenemos más plantillas laborales, más inversiones técnicas (en equipos, insonorizaciones…). Aparte de lo que solicitamos, nosotros también tenemos un compromiso, —que es un acuerdo de intenciones que firmamos en el plan de la asociación— además de cultural, social y con el barrio. Esto implica la convivencia con el barrio, que tenemos que ser respetuosos y estar al tanto de toda la normativa. De hecho, por eso nuestras salas tienen una antigüedad media de entre 16 y 18 años. Porque no dan ningún problema, están muy integradas en su entorno y, sobre todo, son proyectos de vida. No son proyectos de un hostelero que monta un restaurante de sushi porque está de moda y luego se pasa a servir gin tonics. 


Las salas de música en vivo podían empezar a reabrir a partir del pasado 3 de julio. ¿Cómo es la situación actual del sector?


Ahora mismo el 90% están cerradas porque en las condiciones que se puede abrir realmente no merece la pena. Y además hay que sumar la particularidad de la estacionalidad. El verano siempre ha sido mal momento para las salas de música en directo. Los hábitos de consumo están más en el exterior de los establecimientos e incluso fuera de la ciudad. Eso lo tenemos asumido. Pero con las condiciones que se puede abrir es imposible la rentabilidad con los aforos y la normativa (lógica) higiénico-sanitaria que hay que cumplir no salen las cuentas. Sí que estamos viendo que alguna está haciendo un concierto pero no es por viabilidad económica, sino por mantenerse vivos y hacerle un guiño al público y a su personal. Para ir recuperando a gente del ERTE y ver cómo funcionan esos protocolos y si se puede trabajar con normalidad. Todo el público nos tendremos que ir acostumbrando a esta normalidad. Nosotros creemos que la apertura si todo va bien será en septiembre. Es cuando esperamos recuperar la mayoría de la actividad. Vamos a tener dos tipologías de salas que van a tardar en recuperarse, que son los tablaos flamencos porque son los que más necesitan el turismo y luego las salas que estén enfocadas a los artistas internacionales. Por ejemplo, sabemos que los artistas americanos no van a hacer giras en muchos meses. 


¿Qué consejos daría a todos esos que se enfrentan a la reapertura, tras muchos meses de inactividad?


Los consejos ya se los hemos dado durante estos tres meses. Son sobre todo de gestión y seguimiento de protocolos y medidas de reducción de riesgos higiénico-sanitarios. Los requisitos a los que ya nos estamos acostumbrando y que son generales como el uso de mascarilla, la distancia de seguridad, implementar el pago electrónico, los controles de acceso, etc. Y luego los particulares, como las distancias en los camerinos, la desinfección… En cuanto a la gestión de negocio, lo que recomendamos es que abran cuando tengan la seguridad de que puedan hacerlo. Los aforos ahora son muy limitados. El consejo es ir programando poco a poco. Tienen que seleccionar muy bien los artistas y estar muy seguros de lo que van a llevar. Vamos a tener que ser mucho más selectivos. Porque también viene una crisis económica que va a suponer una reducción del gasto en cultura por parte del público. Por eso hay que ir a cosas más seguras. 


¿Por qué es tan importante que podamos disfrutar de las salas y vivir esta experiencia? ¿Qué aportan al panorama de ocio nocturno de Madrid? 


Aportan a la vida en general, pero sobre todo a la vida cultural. Aportan el enganche y la pasión que produce la música en directo que no puedes disfrutar en otro formato. Los sentimientos que se transmiten en un concierto son difícilmente olvidables. Todos recordamos nuestros conciertos de hace años y tenemos grabadas muchas imágenes: de los artistas y de quienes nos acompañaban. No es una actividad de ocio para un público determinado, porque tenemos todo tipo de géneros que pueden gustar a todas las edades. Es importante que en las salas sigan por lo que constituyen para la ciudad pero también como motor de la música en directo. La gente que está detrás de la sala es romántica y optimista. Vemos el futuro difícil pero siempre ha sido así. Pero somos gente muy comprometida con el esfuerzo que desarrollamos. Por eso queremos abrir cuanto antes y en las mejores condiciones posibles. Las salas de música en directo son un plus para una ciudad. Madrid no se puede permitir que las salas estén cerradas. Ahora mismo somos el espejo en el que se refleja el resto de las salas del país.




nuestras salas tienen una antigüedad media de entre 16 y 18 años. Porque no dan ningún problema, están muy integradas en su entorno y, sobre todo, son proyectos de vida.

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