Ideas prácticas

04-02-2020

CÓMO INCLUIR EL TAKE AWAY EN TU NEGOCIO

Es una de las tendencias que vienen pegando más fuerte en 2020. La planificación, la sostenibilidad y el diseño son claves para introducir la comida para llevar en bares y restaurantes.

En los últimos 20 años los negocios de hostelería han cambiado mucho. Entre otros motivos, el perfil del cliente ha ido variando por los cambios en el modo de vida y toca ponerse al día para actualizar la forma de conectar con ellos, distinta a como se hacía en los bares de toda la vida.


Una tendencia que viene creciendo desde 2019 es la comida para llevar o take away. Porque hoy comer fuera tiene otro significado. En los platos se buscan sensaciones nuevas y diferentes, vivir una experiencia, no importa que sea en un sencillo bar, en un restaurante de lujo o en casa. Lo importante es ofrecer algo bueno, diferente al resto, y por encima de todo, cubrir las necesidades de los clientes.



El take away, al alza en las encuestas de consumo


Es importante que el sector hostelero esté preparado para no quedarse atrás y sacar el máximo provecho a su oferta de comida y bebida. Que la demanda de comida para llevar está creciendo, es un hecho que reflejan las encuestas de hábitos de consumo de los clientes. Los estudios hechos en 2019 apuntaron que el gasto en este tipo de hábitos, incluyendo la compra de bebidas calientes para llevar, era más alto que nunca, representando el 12,3% del consumo fuera del hogar en España, Francia y Reino Unido.


La llegada de empresas de repartidores externos a través de aplicaciones móviles que recogen pedidos en cualquier establecimiento y los entregan a domicilio, han acelerado esta moda. 



Otra señal de que este tipo de consumo crece está en los supermercados y grandes superficies, que en los últimos meses han incluido secciones de comida preparada. Actualmente hay mucha competencia, cada vez más tiendas de comida se suman a esta tendencia y compiten por tener la mayor variedad y el precio más bajo. Por todo ello, bares, restaurantes y cafeterías tienen que escuchar lo que los clientes necesitan, con la ventaja de la cercanía, transparencia y la frescura de sus platos, algo que los supermercados no ofrecen.


Hasta hace bien poco el take away sonaba a comida rápida —o fast food— que servía para quitar el hambre en un momento de apuro. Ya no es así, el cliente elige esta opción por diferentes motivos y con bastante criterio.


Las encuestas han profundizado en las razones que llevan a los clientes a elegir la comida para llevar o pedir a domicilio, siendo el primero no tener que cocinar. Casi la mitad dicen lo hace por ahorrar tiempo y no tener que desplazarse y el 38% quiere tener una experiencia de consumo diferente. El hecho de que cada vez más negocios ofrezcan esta opción, les da la mucho donde escoger, y al final eligen según calidad, precio, variedad, presentación, rapidez, cercanía, etc. 



Se calcula que dos de cada diez establecimientos de restauración cuentan con la opción de comida para llevar, lo que ha supuesto que las ventas aumenten un 50% en momentos puntuales. En las encuestas se revela que la edad de los clientes que más usan el servicio de comida para llevar es de 25 a 34 años, seguido por el tramo de 15 a 22 años y en tercer lugar, de 35 a 49 años. A partir de estos datos se puede dar forma a una oferta de take away de éxito.


¿Qué hacer para estar al día en el take away?


Lo es primero es ver si el funcionamiento de la cocina puede asumir este servicio y si la comida que estamos ofreciendo se puede adaptar a él. De nada sirve si va a frenar las comandas de mesas en el restaurante, si el tiempo de espera es muy grande o si la comida no llega en perfectas condiciones. Por eso puede ser necesario crear una carta específica con platos que cumplan todas las condiciones. 


No se trata de hacer bocadillos, hay muchos tipos de cocina, incluso moderna y de fusión internacional que son muy atractivas, demandadas y fáciles de adaptar al take away, como pokes (ensaladas hawaianas de arroz), empanadas, tortillas... manteniendo siempre la filosofía de cocina del restaurante. Hay que ofrecer alternativas saludables y equilibradas para aquellas personas que coman mucho fuera de casa o que simplemente cuiden su dieta. 


Además del “qué”, también hay que tener en cuenta el “cómo”. Los platos fríos y otros que se preparen con antelación, se pueden colocar en neveras a modo de autoservicio para agilizar el pedido, igual que las bebidas. En este sentido, el envasado de la comida o packaging es fundamental.



El formato debe ser principalmente individual, pensando en el día a día de los trabajadores, pero también hay que ir más allá, plantear cenas o fines de semana, con opciones para compartir en familia y amigos. El siguiente paso es buscar unos envases de calidad, que preserven el olor, sabor y temperatura de la comida. No hay que olvidar la presentación, que se debe mantener lo más parecida posible a cómo se vería en el plato; que parezca apetitosa, teniendo en cuenta que puede ser transportada de diferentes formas.


Los bioplásticos, el presente de los envases de un solo uso


Hasta ahora, el material más común de los envases de take away ha sido el plástico. La sociedad y los gobiernos están cada vez más concienciados con la necesidad de eliminar los plásticos de un solo uso por su impacto negativo en el medio ambiente: vasos, platos, tenedores, cañitas… están en proceso de desaparecer y generan mala imagen


Si un restaurante o bar quiere mostrarse responsable y ecológico, debe sustituir los envases de comida para llevar de plástico por alternativas biodegradables y compostables: es decir que pueden descomponerse en un corto periodo de tiempo en organismos no dañinos. En el caso de las las bolsas de plástico, necesitan 400 años para desaparecer.


Este interés por la sostenibilidad ha llevado a investigar nuevos materiales vegetales. En muy poco tiempo se han aplicado al sector de la alimentación, haciendo posible envases aptos para la comida que no dañan al medioambiente. Lo último son los llamados bioplásticos. Algunos de ellos se fabrican con caña de azúcar o almidón de maíz, hechos a partir ácidos poliláticos presentes en estos vegetales (también llamados PLA, por sus siglas en inglés). 



Este material es flexible, resistente a los golpes e impermeable, perfectos para sustituir a los típicos envases de propileno, que son aquellos transparentes de tapa abatible o a los conocidos como pórex, con aspecto de espuma rígida y muy utilizados para hamburguesas y sandwiches. El aguacate o el bambú, este último muy utilizado en cuberterías desechables, son otros aliados naturales para reducir el impacto medioambiental de los envases de un solo uso, ideales para el 2020.


Rentabilidad de incluir comida para llevar en tu bar, cafetería o restaurante


Todos estos envases ecológicos mencionados se pueden encontrar fácilmente en tiendas online especializadas con una simple búsqueda. Como cada vez su uso está más extendido, cada vez más proveedores incluyen en su catálogo opciones respetuosas con el medio ambiente, así que no resultan difíciles de encontrar en los distribuidores habituales. Como es un ámbito de mucha actualidad, conviene estar al tanto de las novedades a través de los medios de comunicación y portales dedicados al packaging y nuevos materiales.


Es cierto que su precio es algo más elevado que los envases convencionales, pero los beneficios superan con creces el gasto: además de ayudar a la sostenibilidad, crea una imagen positiva en el cliente, genera una simpatía por el bar o restaurante y su responsabilidad ecológica.


Diseño para llevar



El último punto que hay que tener en cuenta para ofrecer un buen servicio de take away es el diseño de bolsas y envases. Además de ser sostenibles, tienen que ser atractivos y trasladar la experiencia del restaurante a otro lugar. La imagen o logo del establecimiento debe aparecer, sin ser estridente ni abusar de las tintas para mantener esa filosofía de sostenibilidad. 


Tener un logotipo diseñado por un profesional es lo ideal, ya que da de un vistazo información sobre la empresa, crea una imagen positiva en el cliente. Algunas empresas optan por colocar pegatinas en las bolsas de papel y cajas; otras por imprimir de forma sobria. Lo importante es que aparezca. Además, el diseño no solo nos permite jugar con nuestra propia imagen, también con el formato de los envases, que siempre pueden ser más cómodos o simplemente más bonitos.


Lo cierto es que el take away ha llegado para quedarse. Es necesario ponerse las pilas y crear una oferta completa de calidad, sostenible y adaptada al cliente. Los bares y restaurantes siempre mantendrán su esencia y su clientela presencial. Aún así hay que saber aprovechar este nuevo tipo de demanda cada vez más común. Un nuevo reto al alcance de todo tipo de establecimientos.

 

Hasta hace bien poco el take away sonaba a comida rápida —o fast food—que servía para quitar el hambre en un momento de apuro. Ya no es así, el cliente elige esta opción por diferentes motivos y con bastante criterio

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