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Branding para restaurantes

Cualquier establecimiento tiene que contar con un branding adecuado. El cliente debe saber qué va a encontrar incluso antes de entrar por las puertas del establecimiento, y de eso se encarga precisamente el branding. Pero la clave está en la creatividad, tanto para que nos conozcan como para fidelizar a los clientes que ya tenemos.


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Artículo escrito por: Rentabilibar.

16-07-2020

¿Qué es el branding? ¿Por qué es tan importante? ¿Cómo puede influir en los clientes? Desvelamos los secretos de una buena estrategia de branding y todos los elementos que participan en ella; desde el rótulo hasta la ambientación musical. Con estos útiles consejos, el branding de tu negocio será la clave de un gran éxito.


Cualquier restaurante que se precie no busca solo ganar dinero. También desea dejar huella en la mente de sus clientes. La forma de hacerlo es a través del branding, fundamental para construir una identidad de marca que nos distinga de la competencia y que nos eleve por encima de cualquier producto o servicio. Comienza desde un gráfico hasta que se culmina con una deliciosa comida.

Puede parecer que se está vendiendo humo, pero no es así. El branding no es una moda pasajera más. El branding ha llegado para quedarse y no solo se aplica a las grandes cadenas. Es aplicable a todos los servicios de restauración, tengan el tamaño que tengan, desde un food truck hasta cualquier restaurante con estrella Michelin.

Pero ¿en qué consiste exactamente? Con el branding se logra identificar tu marca como restaurante, resultando más familiar al usuario y además lo vincula a determinadas ideas. esa es la esencia en pocas palabras.


¿Qué es el branding y por qué lo necesito?


branding en restaurantes

En primer lugar conviene definir el concepto. El branding es el proceso mediante el que se construye una marca, comprendiendo este como el desarrollo y mantenimiento de un conjunto de atributos y valores inherentes a ella y por la que esta será identificada por su público. Por ello, cada paso que demos hasta convertirnos en una marca rápidamente reconocible por nuestros clientes debe analizarse y seguir una estrategia establecida.

Es cierto que lograr una determinada imagen ─la que queramos─ es complicado que coincida con la que finalmente el cliente pueda tener de nosotros. Además supone crear un tipo de “magia” resultante de una mezcla de tipografías, psicología del color, un logo que se recuerde e impacte, posicionamiento, composición, la comida, etc.

Pero no solo a nivel estético, pues el objetivo prioritario del branding es «generar relaciones y vínculos emocionales a largo plazo con los consumidores, ya que los clientes estarán dispuestos a pagar por la marca, y seguirán siendo fiel a ella en la medida en que les proporcione un valor real en términos funcionales y emocionales», apunta Laura Caro, experta en branding.

En otros términos, y haciendo más simple esta primera definición, hay que indicar que el branding es «tomar algo común para mejorarlo, de manera que busca hacerlo algo valioso y significativo» como afirma Scott Bedbury, CEO de la consultora Brandstream.
 

Elementos que ayudan a definir el branding y la marca de mi local

 


Debemos pensar en un proyecto en su conjunto, y no solo en partes de nuestro proyecto. Centrarse exclusivamente en el logo, por ejemplo, sería un error. Es cierto que el logo es el gran punto de partida. Si falta un logo es como si faltara un horno en nuestra cocina, pero no es el único elemento del branding.

No basta con decir que es un simple gráfico que sirve para colocar en la fachada. El logo debe ser inspirador, la base de nuestro proyecto y que refleje, en esencia, que queremos que los demás vean de nosotros.

carta y branding en restaurantes

Todos contamos con una marca favorita. Pensémoslo. Esta marca es posible que se identifique con nuestros valores, tanto en telefonía, como en ropa, como en motor, decoración, etc. E incluso los restaurantes que visitamos. Lo primero que debemos tener claro a la hora de realizar el branding de nuestra empresa es el concepto.

Responde en primer lugar a estas cuatro preguntas:

  1. ¿Cuáles son las tres palabras que mejor definen tu negocio?
  2. ¿Qué cualidades caracterizan a tu restaurante?
  3. ¿Qué tipo de comida vas a servir?
  4. ¿Cómo te gustaría que tus clientes describiesen el estilo de tu local? Pensemos en características que sean diferenciales y que hagan a nuestro negocio único.

Si tenemos una hamburguesería, un restaurante gourmet, una terraza de noche o un sitio para desayunos es evidente que el logotipo debe indicar cuál es la filosofía de mi establecimiento, debe contemplar mi oferta gastronómica y aquellos valores que deseo que mis clientes identifiquen en mi negocio.

No es complicado ser original siempre y cuando lo orientemos a una segmentación adecuada y que, probablemente, no exista en el mercado en el que me muevo. Por lo tanto, analicemos si el mercado está ya saturado con lo que quiero proyectar para ser distintos. Piensa, pues, que debe haber diferencias con la competencia desde el propio concepto.

Ahí entramos en el nombre. Si no tenemos uno, pensemos en un nombre que sea memorable y fácil de recordar. Éste también irá en el logo. El cliente, al verlos, debe tener una idea de qué tipo de comida servimos y qué pueden encontrar al entrar por nuestras puertas. Así pues solo comparándonos con la competencia podremos saber si nuestra propuesta, de nombre y logo, es (o no) auténtica.

Conviene hacer una pequeña investigación para comprobar que los elementos gráficos y nombres que hemos elegido no hayan sido utilizados de la misma manera. Seleccionemos al menos cinco competidores principales y establezcamos atributos que se reflejen en su logo.

A través de un símbolo se puede determinar la decisión de compra, aunque con una fuente bien elegida podemos definir la esencia de nuestro negocio. Y veamos alternativas para que lo podamos imprimir en el nuestro con la misma eficacia. De todos modos, busca asesoramiento profesional para no equivocarte.
 

Pero hay más: los colores


 

No solo el logo. El ambiente que elijamos, los colores, los muebles, el diseño de carta, los uniformes del personal, etc. Todos estos elementos son importantes y los mejores soportes para hacer de nuestro branding una estrategia que cautive y se recuerde por parte de los clientes.

El color también es fundamental, no solo en los alimentos que servimos. El color de la pared, el tono de las mesas, los manteles, las servilletas o la letra, entre otros. Porque cada color despierta un sentimiento determinado. Por ejemplo, el rojo es conocido por estimular y excitar, está estrechamente relacionado con la pasión y la energía. Es uno de los tonos más sensibles al ojo humano por el impacto que produce.

Por su parte, el azul se usa por lo general en marcas corporativas conservadoras y, en realidad, es uno de los colores más populares utilizados por las marcas en Estados Unidos. El azul representa seguridad y confianza, pero no es necesariamente la mejor opción para un restaurante. O el caso del naranja, que es audaz, optimista y divertido, pero debe usarse con cuidado, ya que también puede reflejar inmadurez o superficialidad.

El amarillo, por su lado, transmite felicidad y alegría, entusiasmo, optimismo y juventud. El verde representa la relajación, el equilibrio, la armonía, la naturaleza, el entorno y la creatividad. El negro está relacionado con el clásico y lo sofisticado, mientras que el gris transmite madurez y fiabilidad.
 

Cómo aplicarlos y dónde: ambiente, vestuario y nuestra carta




Por lo tanto, toda la identidad corporativa forma parte del branding de nuestra empresa y nuestro logotipo lo impregnará todo, desde las servilletas, a la cubertería y otros elementos del restaurante. Todos, sin excepción, estarán enfocados a transmitir a los clientes aquellos valores fundamentales de nuestra empresa. La iluminación, la decoración, la vajilla, la cubertería, el esquema de colores, los uniformes de los empleados e incluso la actitud de éstos frente al cliente, forman todos ellos parte del ambiente del restaurante.

También el hilo musical que elijamos. «La comida te la puede amargar el último disco de Bisbal, los peores éxitos de los ochenta o, en el caso más grave, las obras completas de David Guetta, independientemente del tipo de local en el que estés», asegura el experto gastronómico Mikel López Iturriaga. Por lo tanto, la música no es un tema baladí. Y, por supuesto, la planificación del menú es clave en nuestro establecimiento. Forma parte de nuestra identidad como marca, no solo el componente estético, sino también los platos que lo conforman.

Revisemos que los ingredientes estén en concordancia con lo que decimos. Por ejemplo, no vale con decir «de la huerta a tu mesa», sino que además debe ser verdad. Ser fiel a estos componentes harán que el cliente nos identifique. Esto no se traduce en ser estáticos, pues podemos evolucionar, claro está, siempre buscando la novedad, marcar la diferencia. Pero cualquier desviación debe parecer intencional.

El branding es fundamental para construir una identidad de marca que nos distinga de la competencia.

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