Ideas prácticas

03-08-2021

Cierre por vacaciones en hostelería: ¿es conveniente en tiempos de Covid?

Existen varios pros y contras para decidir si es conveniente cerrar este mes de agosto. ¿Sabes cómo tomar la decisión?

Se acerca el mes de agosto y, como cada año, miles de hosteleros se enfrentan al dilema de cada año: coger vacaciones o descartarlas por el bien del negocio. Disfrutar de un período de descanso es un derecho -y una necesidad- que no debe serle negado a ningún trabajador, sea autónomo o por cuenta ajena. Sin embargo, en el sector servicios, la elección del momento lo es todo; especialmente a la hora de bajar la persiana del establecimiento.


Es obvio que, para un restaurante de la meseta, Agosto tiene un significado totalmente diferente que para uno situado en la costa mediterránea. No obstante, hablar de temporada alta o baja es relativo en tiempos de Covid-19, precisamente en un momento en el que el turismo nacional no solo se decanta por lugares de playa, sino también por otro tipo de entornos.


Este año, además, continúa en la ecuación el factor Covid-19 que, tras largas temporadas de incertidumbre para la hostelería, agrega un condicionante más a los planes de descanso estival. Sintetizando, son tres las cuestiones que debemos plantearnos antes de decidir:

  • ¿Me estoy perdiendo la temporada alta? A no ser que el balance sea muy boyante, no conviene perderse la época más rentable del año.
  • ¿Mis beneficios me lo permiten? Hay que tener en cuenta tanto el gasto directo como el lucro cesante, es decir, lo que se deja de ganar.
  • ¿En qué momento se encuentra mi negocio? No es lo mismo un establecimiento ya asentado, con una clientela fiel, que uno que está en pleno crecimiento. De igual forma, tampoco es lo mismo un local que apenas ha podido abrir durante el año debido a las restricciones impuestas en las diferentes comunidades autónomas.


Basándonos en estas cuestiones, podemos definir varios pros y contras de echar el cierre durante el mes de agosto.


Pros


El descanso es fundamental y necesario para las personas que trabajan en hostelería, por muchas y sólidas razones:

  • Regeneración. Desconectar de la rutina y el estrés que supone sacar adelante una empresa permitirá que empleadores y plantilla se recuperen de los rigores de la lucha diaria. ¿Los resultados? Mejor rendimiento, ilusión renovada y ganas de afrontar nuevos desafíos.
  • Conciliación. El descanso estival debe servir para construir una vida familiar y social equilibrada y feliz, que nos proporcione el bienestar que tanto necesitamos en el día a día.
  • El necesario parón de nuestra plantilla. Nuestro equipo no solo necesita tener vacaciones, sino que lo establece el estatuto. Un cierre por vacaciones nos permitiría tener a todos los trabajadores de vacaciones al mismo tiempo, sin que tengamos que cuadrar fechas, reorganizar turnos o buscar personal temporal para suplencias durante el resto del año.


Lo que resta


En términos económicos, las vacaciones tienen un coste directo e indirecto, mayor o menor según las circunstancias de la empresa.

  • Parón en los beneficios. Cerrar durante la temporada alta puede afectar a las posibilidades de expansión del negocio.
  • Pérdida de productividad. En un bar o restaurante en crecimiento, la pausa vacacional puede afectar a la dinámica de progreso. La vuelta puede ser todo un reto a la hora de establecer ritmos, organizar equipos, informar a los clientes de que las reservas están abiertas y, en definitiva, volver a la normalidad habitual de nuestro establecimiento.
  • Adiós a la temporada. Cerrar puede ser un riesgo porque no sabemos del todo la intención que tienen los viajeros en esta época del año. 


¿Cómo tomar la decisión? Una aliada llamada información



Como no podemos conocer a fondo las intenciones de los viajeros o la afluencia que va a tener la zona en la que se ubica nuestro establecimiento, siempre podemos recurrir a los datos para tener más pistas. Por ejemplo:


  1. Podemos revisar los datos de ocupación que muchas asociaciones hoteleras presentan públicamente Nos ayudará a hacernos una idea de la cantidad de clientes potenciales que puede tener nuestro establecimiento en agosto. 
  2. También conviene estar al tanto de la actualidad. Los datos epidemiológicos de la comunidad autónoma donde está ubicado el negocio deben tener un peso específico en la decisión, así como los cambios en la normativa sanitaria. Aparte de los canales convencionales (periódicos, noticiarios, etc.), podemos acudir a la fuente original, como son los boletines oficiales de cada comunidad autónoma.
  3. Conocer la intención de los viajeros a través de Trip Consideration de Facebook. Esta es una herramienta muy interesante dirigida a los anunciantes de Facebook e Instagram, con la que los usuarios expresan previamente su intención de pasar sus vacaciones en un destino específico. Con una prueba de segmentación de ads, sin hacer la inversión, podríamos tener también pistas sobre cuántos usuarios pretenden viajar al lugar donde se ubica nuestro restaurante. 
  4. Revisión de tendencias. Este es un dato que no es del todo objetivo, pero que también revela mucha información.
  • Por ejemplo, si miramos cómo está siendo el verano de los influencers, descubrimos que los dos archipiélagos españoles han estado entre los destinos más aclamados del mes de julio. 
  • También podemos entrar a la búsqueda por ubicación de Instagram, poner algún lugar de interés que se sitúe cerca de nuestro local (como un monumento, un parque nacional, etc.) y ver, en fotos recientes, si son muchas las personas que han convertido el lugar en un destino instagrameable.
  • Por supuesto, las publicaciones líderes en tendencias también serán muy reveladoras. Los blogs de viajes, las revistas o las publicaciones de aerolíneas suelen marcar la norma de lo que se va a llevar y lo que no y, desde luego, los destinos tampoco están exentos.


En cualquier caso, no hay que descartar ser más flexibles en la selección de fechas de vacaciones. Por ejemplo, si sabemos que se acerca algún festivo, como el 15 de agosto, o alguna fiesta patronal que vaya a atraer a más gente hasta nuestro municipio, quizás es una buena oportunidad para hacer una excepción y abrir, aunque sea, durante unos días. 


En la información estará la clave para tomar las decisiones más adecuadas. Si el resto del año hemos sido consecuentes y hemos seguido a fondo la evolución de nuestro negocio, tendremos más posibilidades de acertar con la decisión para este verano.


Un cierre por vacaciones nos permitiría tener a todos los trabajadores de vacaciones al mismo tiempo, sin que tengamos que cuadrar fechas, reorganizar turnos o buscar personal temporal para suplencias durante el resto del año.

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