Entrevistas

“Siempre hay que buscar ese elemento diferencial, el trato personalizado”

José María Gay de Liébana disfruta enseñando y explicando. De hecho, afirma que solo hace las cosas si las disfruta. Es profesor desde 1982 en la Facultad de Económicas de la Universidad de Barcelona. Además, es uno de los referentes mediáticos con intervenciones en la radio, en televisión y en diarios online. Su agenda siempre está repleta para explicar la realidad económica a todos los niveles.


El economista José María Gay de Liébana en el aula universitaria

José María Gay de Liébana, doctor en Economía y en Derecho.

[1] ¿Podemos dar por concluida la crisis?

Yo creo que aún no ha acabado la crisis, creo que sigue porque más que hablar del fin tenemos que hablar de un cambio de escenario en la economía. Ha cambiado el comportamiento del cliente a consecuencia del dinero. Hemos vivido a lo largo de estos años una reducción en los salarios y una reducción en el empleo.

[2] ¿La recuperación del consumo interior le parece estable? 

Es una recuperación que en el año 2015 yo creo que ha venido como consecuencia de una serie de factores que la han alimentado. Por ejemplo, el precio del petróleo, aunque todavía no lo acabamos de notar nosotros como consumidores finales. También ha habido una serie de estímulos como la política monetaria del Banco Central Europeo, los tipos de interés, con una banca limpia de crédito malo… y todo esto ha ayudado a que hubiera una recuperación del consumo.
 
Luego, el gasto estaba parado. La gente no gastaba porque tenía miedo, tenía temor. Nos ha ido de coña un verano en que todo el Mediterráneo está en situación conflictiva y nos convertimos aquí en el foco de atracción del turismo. Esto ha disparado el consumo. Y el consumo en España ha crecido una barbaridad. Para este año 2016, la previsión es que el consumo privado va a continuar tirando pero para el año 2017 la perspectiva es que no va a tirar tanto. ¿Por qué? Porque al margen de otros factores, el mundo está un poco movido, el Fondo Monetario Internacional ha recortado un poco las previsiones que había de crecimiento. En España tenemos otro problema que es la ingobernabilidad. Ante la inseguridad jurídica, las empresas que no saben qué terreno pisan van a posponer planes de inversión, decisiones empresariales… y esto va a perjudicar al mercado laboral.

[3] ¿Qué lecciones deben sacar los pequeños empresarios de esta crisis tan prolongada que hemos atravesado?

En primer lugar creo que muchos de los pequeños empresarios han sido y son unos auténticos héroes. Han sobrevivido, han hecho frente a la adversidad, la han superado… ¿Cuál ha sido el secreto? Yo creo que entraban en la crisis capitalizados; es decir, que no estaban muy endeudadas. Han sufrido pero los que han aguantado estoicamente han sido los que estaban bien capitalizados. Esto es consecuencia muchas veces de no haber hecho inversiones excesivas, por tanto, de haberte limitado a invertir de acuerdo con lo que tú podías. Y tienes que ser consciente de que en una época de crisis vas a facturar menos y que tus gastos no pueden ser excesivamente elevados.
 
El pequeño empresario que ha sobrevivido está en condiciones de seguir sobreviviendo; lo que ocurre es que se ha producido la entrada de un nuevo factor que no teníamos en cuenta: la economía digital o la digitalización de la economía. En muy pocos años las cosas han cambiado. Necesitas gente a tu lado que sean permeables al cambio, que lo asuman y que lo entiendan.

[4] ¿Cree que la experiencia de la crisis cambiará en algo las pautas de comportamiento de los clientes?

Nos cambiará a corto plazo pero a medio y largo plazo nos volverá a pasar. El ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, y dos, y tres, y cuatro y cinco. Por tanto yo diría que hemos de saber aprender de estos años duros y de cambios drásticos. 

[5] ¿Bajar los precios le parece una buena política para captar clientes?

A día de hoy, sí. Estamos en esta agresividad de bajar precios pero yo creo que también hay un tema de calidad. La calidad siempre va a tener un precio y todo aquello que tenga calidad va a tener siempre una clientela. Siempre hay en el mundo gente que está dispuesta a pagar un precio más elevado a cambio de algo; por tanto hay un posicionamiento de marca, un posicionamiento de producto y calidad/precio.
 
Cuando yo voy a cenar a un restaurante que tiene estrellas Michelin no pienso en el precio, pienso en degustar, la calidad, lo que voy a descubrir… Si en cambio tengo una comida de trabajo miraré precio y calidad. Por eso es muy importante que cada uno sepa encontrar exactamente su territorio.

[6] ¿Qué deben tener en cuenta los empresarios del sector Horeca para aprovechar al máximo la recuperación económica?

El sector Horeca tiene una sensibilidad muy grande al consumo. Cuando la gente va a comprar, va a tomar algo. Es un sector muy influenciado por el turismo, guiri y no guiri… que es algo circunstancial. A mí lo que me interesa es tener el cliente recurrente. Me interesa distinguirme de los demás por una particularidad. Siempre hay que buscar ese elemento diferencial, el trato personalizado.

[7] ¿Es un buen momento para emprender un negocio de restauración?

Si tienes calidad, distinción... siempre tienes la oportunidad. Lo que pasa es que tienes que hacerlo con la mentalidad de ahora. Quiero decir que seguramente la inversión tiene que ser muy ligera, tienes que ver cuál va a ser tu clientela, dónde vas a estar… porque tienes que ser de los negocios resistentes. Tienes que tener emoción en tu negocio, vocación, cariño, abnegación, resistencia, tienes que saber esperar… Tienes que ser como el buen pescador: no importan las horas, lo importante es la pieza.

[8] Usted es un gran aficionado al mundo del fútbol y todo un experto en la economía relacionada con este deporte. ¿Es el fútbol un buen aliado para la buena marcha de un negocio de restauración?

Es un elemento clave. Desde el punto de vista del sector Horeca lo que interesa es que el Barça gane siempre, que el Madrid gane siempre, que el Atlético de Madrid gane siempre, que mi Espanyol gane siempre, que el Valencia gane siempre, que el Sevilla gane siempre. Cuando acabe el partido viene la celebración. Solo lo celebra el que gana, el que pierde no tiene ganas de cenar.

“Necesitas personas a tu lado que sean permeables al cambio, que lo asuman y que lo entiendan.”

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