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Cualidades que debe reunir un camarero

El camarero de esta temporada debe ser multitarea, con habilidades manuales, físicas, pero también psicológicas. ¿Qué debe reunir el camarero perfecto?


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Artículo escrito por: Rentabilibar.

05-08-2019

El camarero del 2020 ya no basta con que sea amable y nos oriente a la hora de elegir los platos en un bar o restaurante. Tampoco es suficiente con que recite de memoria la carta como si de un listín telefónico se tratara, sepa más o menos cómo se preparan las recetas o sea capaz de convencer al comensal de elegir unos platos frente a otros.

El camarero del 2020 está ante un cliente más exigente, con mucha más prisa, pero también con mucha más información (y más dudas). El cliente, en general, ya conoce lo clásico y busca que el servicio de un paso más. Pero ¿qué cualidades debe tener el camarero perfecto, ese que será la cara visible de nuestro establecimiento?

¿Cómo es el camarero perfecto?


camarero perfecto

“Ya no vuelvo más a este sitio”, es una de las frases más temidas por cualquier bar o restaurante. Y, ojo, en la mayoría de las ocasiones se produce por un mal servicio. El camarero/a es fundamental en el proceso de fidelización de clientes. Tengamos presente que mientras el gerente tiene un perfil más administrativo y, por así decirlo, estratégico, al camarero se le exigen otras cualidades igualmente importantes.

En general, debe ser multitarea, con habilidades manuales, físicas, pero también psicológicas. Debe ser rápido, pero también debe tener empatía para con los clientes. Es la única manera de conquistarlos y hacer que vuelvan.

Por lo tanto, no sirve de nada ofrecer una gastronomía elaborada, con los mejores ingredientes, si cuando se ofrecen nuestros platos el camarero falla con un mal gesto, con un tiempo de espera superior, o con una falta de explicación de lo que se le pregunta, entre otros motivos. Por ello, de cara a la nueva temporada hay que tratar de hacerse con los mejores camareros, pues serán clave en el éxito de nuestro establecimiento.

Trabajo en equipo


Es, posiblemente, uno de los requisitos más importantes que debe tener cualquier camarero que se precie. El restaurante es una cadena de trabajo, que hace que funcione porque todos los elementos estén “bien engrasados”.

Es fundamental que el camarero no solo respete el trabajo de sus compañeros. Además, debe valorarlo, enseñar cuando sea posible y aprender de los otros siempre que pueda. También es clave pedir ayuda cuando la necesite, que es uno de los elementos más importantes a la hora de trabajar en equipo.

El camarero debe creer en lo que hace y con sentido del humor


camarero perfecto

Debemos tener presente que el trabajo de camarero debe dejar atrás el lastre que le persigue de “cualquiera lo podría hacer” porque no es cierto. El camarero es un profesional de sala y, por lo tanto, tiene un papel importante que cumplir. Tanto es así que se deben confirmar como puente entre la cocina y el comensal. Es decir, que ayuden a comunicar mejor todo el proceso culinario, especialmente cuando el menú tiene muchos platos.

Si el camarero es consciente de que las ventas en el bar o restaurante están directamente relacionadas con su actitud ante el cliente, hay ya un camino ganado. Por lo tanto, debe entender que su trabajo no sólo consiste en servir mesas, sino que es una pieza imprescindible del negocio.

Esto no está reñido con el sentido del humor que se espera de los camareros. Es un modo de relativizar los conflictos que puedan ocurrir, sin tomarse nada a pecho y tratando de sacar adelante el trabajo con una sonrisa.

Sé empático, y si te piden información es porque la necesitan


Muchas veces los comensales le preguntan al camarero por su opinión respecto a algunas propuestas gastronómicas. De ser así, no debe responder “no lo sé” o “todos”. Tengamos en cuenta que si el cliente le ha pedido opinión es porque la quiere conocer.

Por ello es clave que haya probado todos los platos. Y en caso de no hacerlo, basta con una consulta a los que más saben y que están en la cocina. Ellos serán los que nos orienten al respecto. La respuesta asertiva es clave en este tipo de preguntas, para que el cliente quede satisfecho con la respuesta.

La clave está, como no, en la empatía. Es lo que hace que el cliente se vaya con una experiencia memorable y con ganas de volver. Consiste en no tener mal carácter, sino en escuchar al cliente y responder a sus demandas sin emitir juicios de valor.

Hay que ser eficiente, organizado y comunicativo


Ser eficiente consiste en no estar nunca con las manos vacías. El camarero ideal tiene clara su lista de tareas que le permite encontrar espacios de tiempo para cubrir con actividades que hay que cumplir. Por ello la capacidad de organización es un plus añadido: la creación de métodos de trabajo es clave para que el trabajo salga adelante.

Del mismo modo, debe ser comunicativo. No nos vale un camarero que sea introvertido. Un camarero debe ser el comercial de nuestro establecimiento: debe ser vender nuestros platos, debe convencer al cliente con su expresión corporal y verbal.

Un poco de actuación tampoco viene mal


Es cierto que se busca “verdad” en las caras de los camareros que nos sirven. Pero no debemos olvidar que la gestión de un restaurante no deja de ser como un teatro, con una gran puesta en escena.

Tanto es así que la mayor virtud de un buen camarero es, sin duda, la capacidad de actuar, entendida esta como la capacidad de sonreír y mostrar que el trabajo es divertido y ameno, aunque en ocasiones no lo sea tanto. De hecho, es una de las mejores formas de ganarse a los clientes y hacer que todo funcione.

La paciencia es la gran virtud, pero siendo rápidos


camarero perfecto

Un camarero con paciencia es una de las cuestiones principales cuando se desarrolla un trabajo como éste, que en ocasiones viene cargado de mucho estrés. Tengamos en cuenta que algunos clientes no escuchan con atención cuando el camarero les está explicando la carta, o los ingredientes, el método de cocción de los platos, entre otras cuestiones. O incluso que no entienden al camarero a la primera. Por lo que debe estar dispuesto a repetir la información probablemente más de una vez, sin olvidar la sonrisa.

Eso no quita que el camarero sea ágil, proactivo y resolutivo, es decir, un profesional que, a la mayor brevedad posible, sepan solucionar cualquier inconveniente. Por ejemplo, si el cliente pide algo que la cocina no tiene, recomiendan rápidamente un plato similar. Por eso es clave conocer profundamente la carta.

También hay otros clientes que tienen mucha prisa, por lo que es posible que nos encontremos a clientes que lo llamen silbando, moviendo las manos, etc, aunque el camarero esté ocupado. Teniendo clara las prioridades y sin olvidar nunca la amabilidad, hay que saber gestionar las actividades y atenderlos a todos. Por lo tanto, debe saber gestionar bien el estrés, sin que éste sea percibido por los comensales.

Hay que ser muy buen observador


Los tiempos los marca el camarero que, como sabemos, es el puente entre la sala y la cocina. Debe estar muy atento a que los platos se retrasan, disculparse si eso pasara, ofrecer algún aperitivo durante la espera, informarles del motivo de la demora, etc.

Por lo tanto, el camarero debe observar en todo momento las mesas para prever las posibles necesidades de los clientes: una bebida nueva, un condimento, un vino que se termina, falta de pan… Eso sí, respetando el ritmo de los clientes, siempre.

La formación es fundamental


Para el presidente de la Real Academia de Gastronomía de España, Rafael Ansón, seguimos teniendo camareros realmente excepcionales, “con un nivel de conocimiento en el mundo del vino, del aceite o los idiomas como para poder afrontar la exigencia de una clientela cada vez más culta y formada. Este enciclopedismo, unido a la capacidad de adaptación, es algo muy valorado”.

Por lo tanto, hablamos de camareros formados y atentos, implicados con el negocio y con una clara vocación de servicio. Es cierto que cada vez se hace más necesario que los camareros se conviertan en profesionales de sala.

También en idiomas. Además del castellano, un buen camarero es aquel que sabe atender a los clientes en su idioma. Si trabaja en comunidades autónomas donde se habla un segundo idioma además del castellano, debería tener un conocimiento de esa lengua y/o si el restaurante está ubicado en una gran ciudad o en una zona frecuente de paso de turistas, disponer de mínimo de inglés, alemán o francés, según la zona.

El camarero debe actualizarse constantemente, con cursos sobre idiomas, maridaje, nuevas tendencias culinarias, estrategias de venta, etc. Para ello es fundamental que sus propios responsables le inviten a hacerlo, para que esté al día de las últimas novedades.

No solo los camareros: también los chef dan la cara


El mundo de la restauración ha evolucionado. Ya no solo dan la cara los camareros. Ahora también son los chef quienes atienden a los comensales, como parte de su trabajo. Es algo que se está convirtiendo cada vez más en una rutina que los propios camareros deben entender como parte de la experiencia del cliente en el establecimiento.

Pasó la época de esos cocineros tímidos y semiocultos, por quienes ningún comensal preguntaba. Ahora asistimos justamente al fenómeno contrario. Para el presidente de la Real Academia de Gastronomía de España, Rafael Ansón, “la clientela quiere conocer al jefe de cocina y le gusta que salga a preguntarle cómo ha ido todo. En muchos casos, es el propio chef el que incluso explica cada uno de los platos, sus ingredientes fetiche o su filosofía culinaria”.
 

“El camarero del 2020 está ante un cliente más exigente, con mucha más prisa, pero también con mucha más información (y más dudas)”

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